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Sensación a Sismo

Enero 2018
Arleth Leal Metlich, Director de Franquicia

 

19 de Septiembre, 11:00 AM, llamado en mi edificio para hacer un simulacro de sismo en conmemoración al de hace 32 años. Dudé en bajar, tenía mucho trabajo y pensé: “¿Será necesario?, está bien, bajaré, debo poner el ejemplo”.

 

Poco más de dos horas después, suena nuevamente la alarma sísmica y pensé: “¿otro simulacro de nuevo?”, cuando sentía que todo se movía y caían piedras del techo de mi oficina, recapacite y grité: “todos afuera, esta vez si es en serio”…

 

Sirenas sonando, gritos de desesperación, temor, mucho miedo…Esa fue la sensación al llegar al piso de la calle. Intentaba entender lo que estaba sucediendo, era el primer sismo tan fuerte hasta ahora había vivido.

 

Horas más tarde, silencio, gran silencio, sensación a tristeza que erizaba mi piel, la tragedia se asomaba en nuestro País. Nada será como antes, pensé. Ese día me desperté como una persona y en la noche, me dormí como otra completamente diferente. Son estas situaciones en la que me doy cuenta que las frases comunes de: “Vive Hoy”, “Diles que las amas a las personas que tanto quieres”, “La vida se acaba cuando menos te lo esperas”, etc, cobran sentido. Es justo cuando me doy cuenta que un segundo, puede cambiar completamente la vida de las personas.

 

Los días siguientes…con sensación a solidaridad y amor, en medio del caos, gente en las calles dispuesta ayudar, supermercados vacíos de víveres comprados por todas las personas con intención de donar, brigadas interminables de gente con experiencia y sin experiencia en rescate, cadenas humanas de jóvenes y adultos dispuestos a hacer lo que fuera necesario para ayudar a personas a sobrevivir, decenas de vecinos acudieron con picos y palas para echar sobre los escombros e intentar ayudar entre las piedras y las listas ya completamente cubiertas con los medicamentos necesarios. La organización de los ciudadanos llegó antes que cualquier otro servicio de emergencias. Y pensé: “Somos un País ejemplar e inspirador para nuestros ojos y para los del mundo entero”.

 

Sensación de desesperanza…gente llena de fe en recuperar sus casas, sus familiares y amigos, pero en ese momento, la vida no fue tan benevolente y equitativa para todos, fue traicionera para los padres que esperaban a sus hijos llegar de la escuela y para los amigos que habían quedado de verse pronto.

 

Estar vivo hoy es una oportunidad para empezar nuevamente, con otro semblante, con otra actitud hacia la vida. El sentir que “el piso se te mueve” es la ocasión para cumplir sueños y planes postergados y de no seguir viviendo en el “todo a su tiempo” porque puede ser que ese tiempo nunca llegue.

 

La sensación que hoy me deja el sismo es de tristeza, pero también de una gran esperanza y de reconstrucción, como País y como personas.

 

#FUERZAMEXICO


 

 
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